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To be a dominican? Ser dominico? -así lo dicen en Irlanda-
Son cada vez más las ordenes religiosas que se presentan a si mismas en la red con ritmo contemporáneo. Les iremos mostrando algunos ejemplos referidos a la Orden en este blog. Ya mostramos en la anterior étapa algunos; surgen nuevos y es una manera privilegiada de conocer la Orden, de no poder, eso sí, viajar y compartir la vida con cada uno de ellos.
El de hoy corresponde a los frailes de la provincia dominicana de Irlanda. Un reportaje en video, musicalmente acompañado por una hermosa melodía que nos presenta al mismo tiempo la vida de los frailes dominicos y la vida de la ciudad de Dublín, que quienes hayan tenido la oportunidad de visitar en algún momento de su vida la reconocerán de inmediato, en algunos casos, como el mío, con nostalgía por los buenos recuerdos dominicanos que me trae.
Sí, la vida de los frailes, desde el despertar matutino por doble vía, la radio y el móvil, la vestición del hábito, la cruz, el rosario, el escapulario, la capilla (…) la vida comienza en la ciudad y en el convento. Camino del claustro a la primera oración, el primer encuentro con los hermanos entorno a la Palabra que ocupa un lugar central en sus vidas. Diferentes edades, diferentes experiencias, diferentes pasiones .cada uno a su ritmo, cada uno a su modo y estilo- y todos un mismo proyecto-, de pie, mirando en una misma dirección: a Dios y al hombre al hombre y a Dios. La reverencia y el regreso desde el altar de la palabra al altar de la vida de cada día. Las Escrituras, el paseo, la comunidad (…) compartir la vida, la mesa y los sueños. El estudio, la teología, santo Tomás, los libros, la biblioteca (…) un alimento para cada día, como lugar de encuentro con los otros y sus ideas. La comida compartida, la predicación, los jóvenes, la eucaristía, el ocio, la música y la alegría.(…) La misión, la contemplación meditativa. To be a dominican? Ser dominico. ¡Qué hermoso guión! Un desafío no sólo del pasado, también de hoy y de siempre. Y ¿qué me dicen de la música? Igualmente bella, no la desperdicién. Hasta pronto.
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